EDUARDO JAUDENES DE SALAZAR DIRECTOR DE RESTAURANTESNEWS

Arte  Business  Cultura  Fashion  Golf  Restaurantes  Salud  Sociedad  Sybaris  Viajes  Opinión Medio ambiente Portada

 

RESTAURANTES

 

ADOLFO TOLEDO

 

 

INDICE

 

 

ADOLFO TOLEDO

 

 

El restaurante Adolfo abrió sus puertas el 21 de septiembre de 1979. La bodega del restaurante se inauguró por Camilo José Cela el 17 de marzo de 1994. Es una auténtica joya, situada en un edificio judío, muy cercano al restaurante. Allí duermen 32.000 botellas con más de 2.500 referencias, entre vinos españoles y extranjeros, podemos encontrar desde un Champagne Krug de 1986 a las añadas más representativas Pingus, pasando por mágnum de Roda, Pesquera o Dehesa de los Canónigos.

 

En la bodega tomamos el aperitivo:

 

Fino Tío Pepe en rama con Queso manchego y cecina de ciervo. Un maridaje perfecto ya que el vino tinto lucha con el queso, el blanco armoniza con él.

 

Adolfo comenta que el vino crea amigos y los licores enemigos, si cogemos tres mesas separadas y beben vino, las mesas acaban por unirse, si beben licores se mantendrán separadas. El vino une el licor desune.

 

Para Adolfo es prioritario cuidar la salud del comensal, si algo queda de las largas horas dedicadas a la hostelería es el investigar que es lo que beneficia a la salud y que no.

 

La café de Adolfo y las verduras se cocinan siempre con agua mineral, cada verdura con un agua distinta, la que más le beneficia. El agua del grifo está cargada de cloro y no es buena en absoluto para el organismo, el ducharse cada día con cloro carga los poros y eso no es bueno.

 

Las normas básicas de la cocina de Adolfo son:

 

La sal y el aceite en el plato nunca en la sartén. La sal es responsable de la tensión alta y la celulitis, el aceite calentado a más de 25º pierde sus cualidades organolépticas.

 

El pescado tiene que saber a mar y la carne a monte y a hierba. Por eso la técnica siempre al servicio de la autenticidad de los sabores, nunca la técnica por la técnica. Adolfo es un filósofo de la cocina, su padre era agricultor y tenía viñedos, ha probado la lechuga, los pimientos y las uvas directamente de la naturaleza, por eso ama lo auténtico.

 

Es importantísimo el estómago, la mayoría de las enfermedades se producen por lo que comemos: el exceso de grasas saturadas nos produce colesterol, artereoesclerosis, infartos, trombosis… el exceso de proteínas, ácido úrico y gota… el exceso de hidratos de carbono, grasas y glucosa llevan irremisiblemente a la diabetes tipo dos, la falta de fibra produce cáncer de colon, estreñimiento… Hasta el Parkinson comienza en el estómago. Cuando duermes la siesta hay que proteger el estomago tapándolo, para que no coja frío.

 

En la dieta Mediterránea antes acertaban cuando echaban limón al pescado y otros alimentos para matar su mal olor, pues el hierro se fija en el cuerpo con la vitamina C de la que es rico el limón. Cuando se cuecen las verduras hay que beberse el líquido donde se han cocinado, pues ahí es donde están las vitaminas… en fin si se supiese más de alimentación muchas enfermedades no existirían.

 

Adolfo ha dado clase a más de 2200 alumnos y a todos les ha dicho que para trabajar en hostelería has de ser feliz sirviendo a los demás. Compartir y siendo feliz compartiendo, es la esencia de la hostelería, si tienes un restaurante y una bodega es para compartir, dar trabajo a más de veinte familias que comen de la hostelería. Este carácter de compartir que tiene el restaurante es lo que le hace ser como la plaza del pueblo donde todos volvemos.

 

Un director de banco comentaba a Adolfo: Las de langostas que he tenido que comer para llevar las lentejas a casa.

 

Adolfo en sus clases comenta: Si quieres ser fuerte como un buey hay que comer lo que come el buey y no comerse al buey. El buey come productos de la tierra que es lo que le hace estar fuerte. Todos los animales dejan de tomar leche una vez han crecido, menos el hombre.

 

Ya en el restaurante, un palacete del siglo XII, con un magnífico cuadro de Madrazo y otro de Alberto Romero, con color granate y blanco en las paredes, te sientes muy a gusto, sabes que estar allí es un lujo, el servicio te confirma esa apreciación con su profesionalidad.

 

Para beber tomamos un vino blanco de la variedad Viognier, Pago de Vallegarcía del 2011 de Retuerta de Bullaque (Ciudad Real) un vino de Alfonso Cortina. De agua nos sirven Solán de Cabras, ideal para el riñón.

 

El pan, que se hace en Adolfo es magnífico: Pan de cristal que se sirve al comienzo de la comida con Aceite de Oliva Virgen Extra de los Montes de Toledo, variedad picuda. Comienzan a desfilar los espléndidos platos, que ponen en práctica la filosofía de Adolfo.

 

Gazpacho rojo, magnífico.

 

Gazpacho blanco, estupendo, ambos gazpachos llevan unas gotas de aceite por encima.

 

Tartar de atún con albahaca y piña, exquisito.

 

Salmón con crema ligera de queso, soberbio.

 

Carpaccio de langostinos con fruta de la pasión, inolvidable.

 

Judiones cocidos en agua mineral con aceite de oliva virgen extra, el judión en estado puro, maravilloso.

 

Mejillones, berberechos, navajas… al dente con sabor a mar, perfectos.

 

Lomo de Lubina con pimiento rojo, difícil comer una lubina mejor elaborada, con la piel crujiente, inmejorable.

 

Ventresca de cordero con pisto manchego, auténtico sabor a cordero sin salsas enmascarantes, una joya.

 

Lechón con flor de ajo, calabaza y manzana, que perfección de elaboración, el puro sabor, con piel crujiente, me entusiasmó.

 

Bizcocho y sorbete de pisto manchego, un homenaje dulce a un clásico manchego, ya se hizo con las perdices a la toledana y ahora va a hacerse con las migas manchegas. El seguir consumiendo productos de la tierra como pimientos y tomate, como se ha hecho con los platos anteriores, también en el postre, es una forma de eliminar el azúcar refinado que tanto mal hace a la salud, es un postre sorprendente.

 

Pastel de avellana con helado de caramelo, delicioso.

 

Mazapán de Toledo, turrón de plariné y bombón elaborado en Adolfo con chocolate Barri, que le combinan especialmente para él: cacao de Trinidad, México y Perú, sólo tres cocineros-pasteleros en España tienen este privilegio.

 

Brindamos con Adolfo, felicitándole por su exquisita cocina, con la siguiente frase:

 

Hay tres cosas importantes en la vida: mentir, robar y desear. Mentir para salvar a un amigo, robar el corazón de una mujer y desear que este momento se vuelva a repetir. Y así es, deseamos que este momento se vuelva a repetir porque hemos sido felices.

 

ADOLFO

Calle Hombre de Palo 7, Toledo

Tel. 925 22 73 21

http://www.grupoadolfo.com

restaura@adolfo-toledo.com

 

INDICE